Tiempos modernos

Formato
Modern
Por Gonzalo
miércoles 04 de junio del 2014

Por romper un poco con la tónica habitual, hoy me gustaría explicaros lo que caracteriza a mi formato favorito, y por qué motivo considero éste uno de los más interesantes que tenemos disponibles. Y ya que estamos, intentaré ayudaros a plantear las partidas del formato de manera algo más comprensiva.

Hoy en día se habla mucho de Modern y de su restrictivo precio de entrada, debido especialmente a las Fetch Landsque forman parte de la gran mayoría de las barajas del formato. Y aunque es cierto que estas tierras nos permiten equilibrar nuestra base de maná a la par que reducen el número de tierras en la baraja cada vez que las usamos, existen muchas otras opciones para esta base.

A primera vista parece irracional descartar otras opciones en favor de las fetch. El problema está en que aunque existan muchas otras opciones más económicas, ninguna de ellas nos aporta la velocidad y consistencia de las fetchlands. Pero hay que destacar la primera parte de esto, pues la velocidad es la característica más importante de Modern.

El formato es tremendamente rápido, pero no se debe a que las partidas sean cortas, sino a lo determinante que resulta el Early game. Algunas barajas pretenden sentenciar las partidas durante estos turnos, mientras que otras confían en cartas reactivas al inicio de la partida para estirarla lo máximo posible, pero existe un factor común, la velocidad. Por este motivo, a la hora de encarar un torneo de este formato, resulta imprescindible tener los suficientes recursos al inicio de la partida para encaminarla en nuestro favor.

Como consecuencia directa de esta velocidad, el poder de las cartas a usar queda condicionado directamente a su coste. Es por esto que debemos priorizar la eficiencia de las mismas. ¿Y esto que es? La eficiencia de una carta es el valor que esta genera en relación a su coste, pero este valor no implica sólo poder, sino su interacción con el resto del formato.

Me explico: una de las cartas que mejor define el formato es el Relámpago, y por esto cartas con resistencia inferior a 4 y sin efecto inmediato ven muy poco juego. Por supuesto, existen cartas cuyo poder justifique su debilidad frente al Lightning bolt, pero son casos muy específicos como el Dark Confidant o incluso el recién llegado Prophetic Flamespeaker; cartas que exigen una respuesta inmediata, o entierran al oponente en ventaja acumulativa.

Vistas la eficiencia y la velocidad como pilares importantes en el formato, nos queda un pequeño concepto por considerar, la proactividad. Aunque estamos delante de un formato sano y equilibrado, todo el que le dedica algo de tiempo nota enseguida que uno de los pilares de Modern no tiene una representación consistente: el control.

Esto se debe en gran parte a esta proactividad. Todas las barajas de modern tienen un plan proactivo y amenzas bastante diversas, por lo cual confiar en una estrategia puramente reactiva es una meta demasiado ambiciosa. Si bien es cierto que es importante gozar de variedad de respuestas, la versatilidad de estas tiende a ser incluso más importante que el poder de las mismas. Por esto el Relámpago, el Abrupt Decay, o incluso el Izzet Charm se juegan hasta la saciedad. Tener cartas muertas contra Ad Nauseam o Storm no ayuda en absoluto a ganar un torneo, a pesar de que nuestra Patriot Control termine con todas las affinity que nos encontremos.

Estos son a mi entender los tres pilares básicos del formato, y veo que estos están muy ligados a los arquetipos básicos del formato: Combo, Midrange y Tempo.

Ya sé que no he mentado Aggro ni Control entre estos, pero se debe a que sinceramente no los considero candidatos en el formato, al menos por el momento; pero sí que resultan complementos para estrategias de los tres arquetipos básicos. Affinity y Burn realmente son arquetipos Combo-Aggro y WUR o Scapeshift son Tempo-Control y Combo-Control, y no barajas agresivas o controleras como las de toda la vida. Pero vamos a lo importante ¿Por qué digo que los pilares están ligados a los tres arquetipos base? Pues lo voy a analizar caso a caso.

En primer lugar el Midrange, del cual ya he hablado anteriormente, pretende destacar por el poder de sus cartas en los turnos intermedios de la partida. Por este motivo está muy ligado a la proactividad. La base de todas las barajas midrange es que nuestras amenazas coarten los planes del oponente hasta terminar con sus vidas, de modo que estas tienen mucha calidad y demandan una respuesta del oponente. Si este no es capaz de acabar con ellas de manera eficaz, es muy probable que estas se lleven la partida por delante. En la actualidad, las cartas proactivas por excelencia son el ya mentado Bob Maher, Courser of Kruphix o incluso el polivalente Master of Waves que está surcando el formato desde tritones hasta Blue Moon. Sin duda el mayor exponente de proactividad es Jund, distinguida baraja que planta amenazas de calidad brutal acompañadas por respuestas muy versátiles, desde Thoughtseize hasta Lightning Bolt.

Pasando a otra parte del espectro, tenemos a combo, que como siempre está intrínsecamente condicionado por la velocidad. Las barajas de este tipo pretenden acabar la partida lo antes posible, pero esto tiene un pequeño problema. Aquello conocido como glass cannon decks (barajas cañon de cristal) son tremendamente rápidas pero ligada a esto va una fragilidad considerable. El ejemplo más claro del formato es GW Auras, una baraja con un potencial increíble y resiliencia ante el removal habitual, pero totalmente incapaz de superar una Liliana o una Wrath of God. Para evitar este efecto, las barajas de combo recurren a planes de partida alternativos, desde el Midrange de las Birthing pod hasta el control de Scapeshift, pasando por el enfoque de tempo que implica enfundar Tarmogoyf en una baraja de Splinter Twin.

Finalmente pasamos al tercer arquetipo: el tempo. Estas barajas están caracterizadas por marcar el ritmo de la partida, y para ello deben utilizar cartas de eficiencia muy alta. Algunas de las mejores cartas para esto son el Relámpago, Young Pyromancer y Snapcaster Mage. Cartas que a muy bajo coste nos ofrecen posibilidades de alto nivel, generando incluso mayor valor que cartas de coste superior como Mirran Crusader o incluso Elspeth, Knight-Errant. La mayoría de estas estrategias tratan de jugar gran parte de sus cartas en el turno del oponente, de modo que resulta importante que todo lo que no se pueda jugar fuera de nuestro turno tenga un coste muy reducido, permitiendo al usuario mantener recursos activos para reaccionar ante las adversidades que nos plantee el oponente.

Por supuesto, en la construcción de cualquier baraja hay que tener en cuenta estos tres pilares, pero resulta claro que según el enfoque que queramos darle a la baraja uno de ellos tomará un papel protagonista, y puede que algún otro quede desatendido. Y aunque todo esto parezca un poco trivial, la verdad es que tener claro cuál de los tres es el primordial en cada partida puede ayudarnos mucho.

En cada partida debemos identificar en cuál de los aspectos puede flojear nuestro oponente, y exprimir al máximo este punto débil. Por ejemplo, al encarar a una baraja como UR Delver, la mejor manera de coartar su eficiencia es mediante ventaja de cartas pura y dura, de modo que nuestra prioridad debe ser resolver cartas que nos ayuden a romper su ritmo sin condicionar el nuestro. Por este motivo, esta clase de barajas pasa momentos duros al encarar barajas proactivas como Jund o incluso Big Zoo, ya que están repletas de cartas de alto impacto, y tienen mecanismos de ventaja como Domri Rade, Chandra o Courser of Kruphix.

Por otro lado, esta eficiencia es su mejor arma contra las barajas de combo, ya que el reducido coste de sus cartas les permite avanzar en posición de mesa y mantener maná enderezado para reaccionar ante el combo ajeno. Y como último giro de tuerca, también queda destacar que estas barajas de combo suelen ser el azote de las Midrange, ya que su velocidad podría acabar la partida a mucho menor plazo que las cartas proactivas del rival. Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta pequeños detalles, y si una baraja proactiva tiene las respuestas correctas, siempre podrá devastar al oponente combero, por muy rápido que intente ser.

Y para finalizar, solo contaros que estas tres restricciones o aspectos del formato limitan en parte la variedad del mismo, pero también consiguen que los enfrentamientos sean muy interesantes, ya que las barajas operan con cartas de nivel semejante, y siempre hay que estar atentos a cada movimiento de la partida, por eso (entre otras cosas) es mi formato preferido. Y a vosotros, ¿Por qué os gusta este formato?

Espero que os haya gustado el artículo, y si tenéis alguna sugerencia o duda, por favor, dejadla en los comentarios; que no soy muy experto en esta clase de artículos y toda ayuda para mejorar es poca.

Un saludo.

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